Responsables - Relato de Ciencia Ficción
Bazar de deseos que aún no han sido anhelados por nadie.
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-Mi abuelo estuvo, al igual que el tuyo, en la Gran Convención.- le dije.

-Ya, al igual que otros miles, eso no hace que comparta sus directrices. En mis veinticinco años de vida, todavía no alcanzo a comprender tal enajenación colectiva. Y aquí estoy, al igual que tú, dedicando parte de mi valioso tiempo a sus decisiones. – me contestó. Era el mismo discurso que tantas veces le había oído mascullar.

-¿Tienes que quejarte de lo mismo otra vez? Supongo que no sería fácil coordinar todas las regiones del planeta, todas las culturas, todos los países volcados en intentar reencaminar tal desastre. Somos el único medio al que podían recurrir, acéptalo. – le repliqué.

-El único medio si.. ¿Y que hay de sus vidas de excesos, de los derroches de recursos, de sus caracteres miserables que solo velaban en su propio beneficio? Sabían que no podríamos devolverles la pelota, aplicarles la justicia que se merecerían, y por eso lo hacían. Y en la Gran Convención se reunieron los cobardes para escurrir el bulto hacia las generaciones futuras. Hipotecaron la resolución de sus torpezas por tal de lavar sus primitivas conciencias… – seguía sermoneándome, intentando que despertara el odio hacia el pasado inalterable.

-Gracias a la Gran Convención podemos estar dialogando al aire libre sin soporte para ventilar adecuadamente. Evidente es que su convivencia no fue el mejor ejemplo, pero aquella sociedad sigue formando parte de nuestra evolución, de lo que somos, para lo bueno y lo malo, por mucho que te pese. Guardar rencor no te ayudará en tu jornada de depuración.- le corté alzando ligeramente el tono.

-OA, siempre tan comprensible con nuestra herencia. Espero que nuestros hijos no tengan que dedicar ni un segundo a labores de recuperación de habitabilidad, asignadas antes de su nacimiento. Si no, yo mismo levantaré a los responsables de sus tumbas y los pondré a sanear sin descanso. – concluyó.