Ojo - Relato sobre el Paso del Tiempo - Anadesería
Bazar de deseos que aún no han sido anhelados por nadie.
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Olvidados, en un rincón de un parque ya abandonado, hay unos ojos de piedra. Pertenecen a una estatua que ha sucumbido a los líquenes del tiempo.

Me gusta pensar que una vez contempló un mundo diferente, donde los creadores se reunían, ante su atenta mirada, para festejar la vida del día a día. Aquellos individuos de antaño, llenos de grandes sueños intentando trascender lo superfluo. Hombres que rieron, amaron y bebieron de la armonía durante años. Pero la escasez siempre acecha al fondo del equilibrio, dispuesta a secar toda vida a su paso. Y nuestra naturaleza es más cíclica de lo que podemos ver con nuestros pequeños ojos acuosos.

Duele pensar que solo los imperecederos, los exentos de alma prevalecen. Mirando en silencio, siempre mirando como nos levantamos para soterrarnos unos a otros, hasta que al fin no quede ni uno solo.

Ojos creados para portar la maldición del parpadeo inexistente. Que perdurarán silenciosos, petrificando nuestro recuerdo.