Esperanza - Reflexiones de la Vida y Pensamientos Abstractos
Bazar de deseos que aún no han sido anhelados por nadie.
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Cambió las últimas latas de comida por gasolina. Lo intentaría costara lo que costara.

– ¿Hacia dónde se dirige?

– Prefiero no decirle dónde voy, no quiere infundarle falsas esperanzas. – dijo titubeante

– ¿Esperanza? Amigo, no se si está de broma o es tan solo un chiflado. Sea como sea, ya tiene el depósito lleno.

– Gracias.

– No tiene porqué darlas, un trato es un trato. De aquí en adelante solo encontrará millas vacías, espero que sepa lo que hace. – le advirtió.

Arrancó el motor y aceleró sin mirar atrás. El Sol asfixiaba despiadadamente. Las gotas de sudor serpenteaban su frente empañándole los ojos. En el salpicadero, un mapa con anotaciones y un corazón le servía de guía. Era lo único que dejó.

Una bifurcación más por un camino abrupto y llegaría al destino. Debía estar atento pues cualquier equivocación lo conduciría a quedarse varado hasta morir de hambre y sed.

Por fin llegó al punto exacto, ¡lo estaba logrando!, aunque el indicador de combustible estaba bajo mínimos, no habría vuelta atrás.

Oteó el horizonte sin ver rastro alguno de estructura. Nervioso, salió del coche con el mapa en la mano. ¡Tenía que ser aquí!

Dio un rodeo. Había cruzado todo el estado, peleando con indeseables por comida y gasolina. Se negaba a convertirse en un cadáver más, víctima de la desolación que lo invadía todo.  Estaba mareado, aferraba el mapa estrujando aquel corazón de tinta corrida.

Se vio a si mismo implorando desesperado. Todo era inútil en un presente estéril. Nunca volvería a verla. Pensaba en sus manos arraigando esperanzas en su mente, mientras dibujaban en el mapa. Éstas crecieron dentro de él como un árbol esperando dar frutos.

Un momento, un árbol, en el árido terreno. Se acercó intrigado. En el suelo junto a un conducto de desagüe, había una trampilla.