Escapar - Blog de Relatos y Reflexiones sobre la Vida, Anadesería
Bazar de deseos que aún no han sido anhelados por nadie.
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El café en la acogedora cafetería de la esquina, sabe a ideas condensadas. Un lugar aparentemente tranquilo, franqueado por estanterías con libros misteriosos, que a veces atrapa algún nuevo cliente despistado.

En cómodos sillones, derrumbadas, asiduas almas errantes que guardan silencio, pasan las hojas. Manos lijadas por las letras, obligadas a sostener aquellas palabras, buscando saciar su sed. Envueltos en el inabarcable conocimiento, en el incompleto raciocinio superior, pasamos las tardes, los días. Sin consuelo.

A menudo batallamos en guerras externas, ruidosos ajetreos cotidianos, sin vencedores definidos, ni motivos que sustenten la inercia del devenir de sus ciclos. Pensando tan solo, en cruzar la aislante puerta del café. Pues allí curamos las heridas inspeccionando los versos de los grandes.

En ocasiones descubro esencias especiales, que elevan mi presencia misteriosamente, llenándome de hormigueos de compresión. Y me convierto en el centro de miradas por un instante, al emitir revelaciones que irradian a mis compañeros. Aunque, con frecuencia, me limito a ser uno de los observan al afortunado.

El ambiente viciado parece más denso a medida que acudo a mis búsquedas. Con frecuencia, al inmiscuirme en el café, me embarga la sensación de que, somos solo un ejemplo más del afán de los hombres en penetrar en lo elevado. Ansiando escapar.

Criaturas que esperamos con calma, ser azotadas por un crescendo silábico sublime. Y que ojalá acabe con nuestras miserables vidas, y con las pequeñas guerras diarias, rebasando el listón de la perfección. Solo aspiro encontrar ese punto y aparte de conciencias, entre letras y letras.