Bazar de deseos que aún no han sido anhelados por nadie.
Registrarse 0 Items

Quizás es porque vivimos en la disputa, buscando reconocimiento y poder desde el primer suspiro.

En la noche permanente, nos integramos en la manada social, como lobos hambrientos capaces de devorarse unos a otros si es necesario, queriendo dominar.

La caza, cada vez más escasa, es lo único que importa, distribuida siempre a placer por los líderes tras haber engullido todo cuanto podían. Ojos ensangrentados imposibles de domesticar, de mostrar ternura.

Aullidos eufóricos sobre la nada, son de los que presencian luchas de autoridad, enloquecidos, rabiosos. Es todo cuanto conocen, es todo cuanto son.

Mientras, los débiles y viejos, sometidos, a veces marginados, alzan la vista en silencio, implorando a la oscuridad que detenga esta sinrazón.