Apertura - Reflexiones de la Vida y Pensamientos Abstractos
Bazar de deseos que aún no han sido anhelados por nadie.
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Apenas recuerdo como empezó mi segunda apertura, y mucho menos la primera. Aunque supongo que nadie es consciente de la primera, cuando la mente se abre al diálogo consigo misma. Es entonces cuando fluyen las palabras internamente, y se elevan las ideas axiómaticas hasta convertirse en principios complejos. Supongo que transcurrió a la par que el desarrollo del lenguaje.

A medida que las personas que amaba obtenían mayor protagonismo en mi vida, ganaban una presencia semejante a mi yo interior, viviendo la segunda apertura. Los integraba en ese pequeño mundo, que hasta entonces creía que era mi rincón secreto, donde podía vivir plenamente sin leyes. Poco a poco se llenó de situaciones inventadas, con personajes que cobraban vida, volviéndose los verdaderos protagonistas. Ellos secuestraban mi identidad, desgranándola, puede que enriqueciéndola ahora que lo pienso. Pero casi nada recuerdo de mi interior solitario ya, ellos lo desarmaron reduciéndolo a frases cíclicas sin contrastes, resignándolo al entierro de los años. Y soñé, y viajé por mundos imposibles mediante principios compartidos, con seres enraizados en lo conocido. Sentí placeres prohíbidos en lugares idealizados, divagué entre conversaciones que explicaban sucesos irracionales, vislumbré, creé, renuncié y volví a vislumbrar. Cada final era un nuevo comienzo, un nuevo mundo que me llevaba más lejos.

Ahora me embarco hacia un horizonte difuso, pues él mismo se irá creando tal y como me adentre en la tercera apertura. Sueños soñados por las propias fantasías estructuradas. Inspiración pura capaz de doblegar mi realidad, entregándome a una obra que despierta con vigor.

¿Y qué puedo hacer? ¿Detener el torrente? ¿Encerrarlo de nuevo en tan solo un interlocutor que anhela ampliar la perspectiva de su existencia?

No hay forma de enjaular, de mutilar, o de controlar lo que se crea a sí mismo.

Espero que el viaje merezca la pena.